Empecé mi camino artístico en 2012 en Venezuela, creando tazas y fundas de teléfono pintadas completamente a mano con marcadores Sharpie. No había grandes planes ni estrategias, solo la necesidad de crear con lo que tenía a mi alcance.

Un día encontré un pedazo de madera lacada y decidí pintar sobre él. Ese fue mi primer cuadro. Se lo regalé a un amigo y cuando mis otros amigos lo vieron, empezaron a motivarme a seguir pintando. Continué creando más piezas de esa manera hasta que, gracias a dos colaboraciones con creadores locales, mi arte se viralizó, comenzó a hacerse muy popular en mi ciudad, Maracaibo y empece a construir una comunidad en Instagram.

En 2013, después de graduarme como Arquitecto, me vi obligada a emprender un viaje como inmigrante. La situación del país no me permitía seguir con mi negocio artístico y sabía que mi país no me iba a permitir cumplir mis sueños. Fue un momento duro, de ruptura y de miedo, pero incluso en los momentos más difíciles nunca dejé de crear. En muchas ocasiones, mi arte literalmente me salvó de morirme de hambre y por eso la honro profundamente hasta hoy.

Viví en Miami, Londres, Lisboa y Barcelona. En Barcelona encontré por primera vez cierta estabilidad, conseguí trabajo como traductora y seguí desarrollando mi arte en paralelo. Fue allí donde conocí a un manager de arte que terminó apropiándose de todo mi trabajo, razón por la cual no puedo mostrar imágenes de mis inicios en esta página. No solo perdí mi arte si no ademas me quito toda comunidad en redes sociales, perdí mi canal de Youtube, mi Instagram y pagina web. Esa experiencia marcó un antes y un después en mi relación con la creación, ya que después entendí que me dejó un profundo trauma.

En 2017 me mudé a Italia y en 2018, después de atravesar un periodo de profunda depresión por todo lo ocurrido, decidí renacer. Nació esta página, junto con un nuevo branding, nuevas ideas, una nueva etapa creativa y las ganas de reconstruir mi comunidad online. Vivir en Italia me inspiró especialmente a explorar el mundo de la ropa y el diseño.

Empecé con dudas y con miedo, ese miedo que a muchos artistas nos inculcan desde pequeños, la idea de que el arte no da dinero, aunque a mí sí me había dado dinero en varias ocasiones, lo que profundamente tenia era el trauma de lo que había sucedido con el ex-manager y no lo quería aceptar. Decidí entonces estudiar marketing digital ya que siempre me gustaron las redes sociales y comencé a trabajar en ese campo, hasta que en 2020 abrí mi propia agencia de marketing. Profesionalmente fue un éxito, pero mi arte quedó completamente abandonada.

En 2025 tomé una decisión radical, cerrar mi agencia y volver a elegirme. Decidí retomar el camino del artista, esta vez con fuerza, conciencia y sin dudas.

Durante años tuve el sueño de crear un personaje. Después de dos años madurando la idea, en 2025 nació Chuchi, un personaje adorable, icónico y, sobre todo, inmigrante. Con Chuchi hice mi debut como escritora y nació el libro ilustrado “Todos somos Chuchi”, inspirado en mi historia de inmigración y en la de millones de personas en el mundo. El libro estuvo dos semanas en la lista de best sellers de Amazon en distintos países y ese logro es solo el comienzo.

Además de mi trabajo artístico, cuando tenía mi agencia impartía talleres privados de redes sociales y creación de contenido, algo que me encanta hacer porque puedo compartir de cerca con chicas increíbles con muchas ganas de emprender su camino en redes. Por esa razón decidí mantener esa parte de mí y seguir dando mis talleres.

Hoy en día trabajo con mi marca artística, como creadora de contenido y comparto mis conocimientos a través de mis clases. También comparto con mi comunidad en mis eventos creativos llamados Casa Mimieux, encuentros pensados para conocer a mi comunidad, hacer nuevas amigas y al mismo tiempo, abrirse a la creatividad.

En mi canal de YouTube publico los episodios de mi podcast Terapitoxi y mis videos de viajes con recomendaciones.

Este es mi recorrido.

Este es mi mundo.

Bienvenidos.